“Inclusión y género: una tarea pendiente en la música y el emprendimiento”
Fernando Sebastián Gallo Araya es profesor de Filosofía y cientista político, con formación de posgrado en Filosofía Política y estudios doctorales en curso. Se desempeña como académico en educación superior y ha desarrollado una sólida trayectoria en investigación y publicaciones sobre pensamiento latinoamericano, ética y filosofía de la educación.
Su trabajo integra el pensamiento crítico con la gestión organizacional, destacando su enfoque en equidad, bienestar y desarrollo humano, complementado por su formación como coach y su experiencia en procesos formativos en distintos ámbitos sociales y culturales
Desde su experiencia en proyectos de SINAMUARCHI y MIPES como relator de Aura Consultora, el profesional Fernando Gallo aborda las brechas de género en el sector artístico y las oportunidades que ofrece la formalización para reducir desigualdades.
El especialista advierte que, pese a avances, persisten barreras culturales y estructurales que afectan a mujeres y diversidades, y llama a fortalecer la educación y el acceso a información como herramientas clave.
1. En el marco del proyecto de SINAMUARCHI, ¿cuáles han sido los principales desafíos y aprendizajes al trabajar la equidad de género e inclusión con músicos y artistas?
La inclusión de mujeres y diversidades en la música sigue siendo un desafío complejo. En géneros como el rock, por ejemplo, las mujeres han debido enfrentar históricamente barreras importantes para ser reconocidas. Existen casos emblemáticos de bandas femeninas que lograron visibilizarse, pero que no siempre tuvieron la proyección esperada.
También hay formas de discriminación más sutiles, como la falta de consideración hacia la opinión de mujeres en procesos creativos o situaciones de desvalorización dentro de los equipos artísticos. Algo similar ocurre con las diversidades sexuales, que aún enfrentan dificultades para desarrollarse plenamente en un entorno que sigue siendo, en muchos aspectos, conservador.
Sin embargo, también se observa el surgimiento de nuevas escenas y espacios autogestionados que están abriendo camino, muchas veces a partir del esfuerzo y la convicción de sus propios integrantes. Ese es, sin duda, uno de los principales aprendizajes: el cambio está en marcha, pero requiere tiempo y persistencia.
2. Desde tu experiencia en proyectos junto a Aura Consultora, ¿cómo percibes la evolución del enfoque de género en los distintos programas en que has participado?
Se han registrado avances, aunque todavía son modestos. Desde una perspectiva sociológica, los cambios culturales y estructurales suelen ser lentos y progresivos.
En el ámbito formativo, por ejemplo, se ha comenzado a incorporar con mayor frecuencia el enfoque de género en programas y contenidos, lo que es una señal positiva. No obstante, es importante que estos avances se mantengan en el tiempo y no dependan únicamente de contextos políticos o prioridades momentáneas.
3. Al trabajar con MIPES no formalizadas, ¿qué barreras específicas enfrentan las mujeres y diversidades para emprender o sostener sus actividades económicas?
Uno de los principales problemas es la alta tasa de informalidad, que en el caso de las mujeres alcanza niveles cercanos al 30%. Esto implica una gran vulnerabilidad, ya que limita el acceso a seguridad social, financiamiento y redes de apoyo.
La formalización, en cambio, abre oportunidades de crecimiento. Permite acceder a herramientas como redes sociales para posicionar productos o servicios, además de beneficios y apoyos que el Estado pone a disposición. Sin embargo, mientras un emprendimiento se mantenga en la informalidad, estas posibilidades se ven restringidas, afectando directamente su sostenibilidad.
4. ¿Qué herramientas prácticas recomendarías a emprendedores y organizaciones para incorporar la inclusión y la igualdad de oportunidades en su gestión diaria?
La principal herramienta es la información. Acceder a conocimientos sobre inclusión y equidad de género permite tomar decisiones más conscientes y generar cambios concretos en la gestión. Hoy existen múltiples recursos disponibles, especialmente en plataformas digitales, que facilitan la implementación de buenas prácticas.
Si bien algunos emprendimientos pueden considerar que estos temas no son prioritarios por su tamaño, lo cierto es que incorporar una mirada inclusiva puede mejorar aspectos tan cotidianos como el trato con clientes, proveedores y equipos de trabajo. De esta manera, se contribuye a construir entornos más respetuosos y, en el largo plazo, más sostenibles.







