Con más de tres décadas de experiencia en tecnología, Roy Zderich se ha especializado en el cruce entre innovación digital e industria musical. Arquitecto tecnológico, emprendedor y fundador de la plataforma de experiencias musicales MDX, ha trabajado en desarrollo de plataformas digitales, marketing musical y estrategias de lanzamiento para artistas en entornos digitales.
En el marco del proyecto Proyecta Cultura RM, impulsado por SINAMUARCHI y apoyado por SERCOTEC, Zderich participa como relator con un taller sobre marketing digital aplicado a la música. En esta conversación reflexiona sobre el nuevo ecosistema de la industria musical, el rol de la inteligencia artificial y los desafíos que enfrentan los artistas emergentes.
¿Por qué considera que el marketing digital se ha vuelto una herramienta clave para que músicos y artistas desarrollen y proyecten sus carreras hoy?
R: Antes de la expansión de internet, la música se difundía principalmente a través de formatos físicos y medios tradicionales como la radio. Era un sistema bastante unidireccional: los artistas publicaban contenidos y el público los recibía con escasas posibilidades de interacción.
Hoy vivimos un escenario completamente distinto. La música se desarrolla en un ecosistema híbrido, donde lo digital y lo físico conviven de manera permanente. Los artistas interactúan con sus audiencias en tiempo real, construyen comunidades y generan experiencias que combinan música, imagen y narrativa.
En ese contexto, el marketing digital dejó de ser simplemente una técnica promocional. Hoy forma parte del propio proceso creativo. Las publicaciones, los contenidos audiovisuales o las interacciones con el público son fragmentos del universo artístico del músico.
Por eso, más que campañas tradicionales, lo que existe hoy es una distribución estratégica de contenidos que conecta con audiencias específicas dentro de este ecosistema digital.
En su taller de marketing digital dentro de Proyecta Cultura RM, ¿qué herramientas concretas podrán aprender los músicos para mejorar su presencia y visibilidad en el mundo digital?
R: El enfoque del taller no está centrado únicamente en herramientas técnicas, sino en comprender cómo funciona el ecosistema digital actual de la música.
Durante los últimos años hemos trabajado y analizado el desarrollo de artistas jóvenes muy exitosos, especialmente dentro del mundo latino, que están definiendo nuevas formas de relación con sus audiencias.
La idea es compartir qué prácticas están funcionando hoy y por qué funcionan, mostrando cómo se construyen comunidades digitales, cómo se relacionan los artistas con sus seguidores y cómo se desarrolla una estrategia que permita sostener una carrera en el tiempo.
Muchos músicos trabajan de forma independiente. ¿Cómo pueden aprovechar las plataformas digitales para construir audiencias y comunidades de fans?
R: Hoy la diferencia entre un artista independiente y uno firmado por un sello grande es principalmente el presupuesto, no el acceso a las herramientas.
Las redes sociales funcionan como plataformas de distribución, interacción y descubrimiento musical, donde el público puede conocer tanto la música como la personalidad del artista.
Lo fundamental es encontrar una forma auténtica de comunicarse en ese espacio. Cada músico debe desarrollar un estilo propio de interacción con su audiencia.
Los algoritmos de las plataformas están diseñados para conectar contenidos con audiencias específicas. Pero ese proceso requiere tiempo, consistencia y persistencia.
No todos los artistas alcanzarán audiencias masivas, pero hoy prácticamente cualquier proyecto musical puede encontrar un nicho global que permita desarrollar una comunidad de seguidores.
Desde su experiencia en tecnología y desarrollo de plataformas musicales, ¿qué tendencias digitales están transformando actualmente la industria de la música?
R: La tendencia más visible hoy es la inteligencia artificial.
La IA ha abierto un debate interesante sobre el rol de la creatividad humana. Muchas herramientas permiten generar música o contenidos a partir de referencias básicas, lo que democratiza ciertas experiencias creativas.
Sin embargo, en el ámbito profesional estas tecnologías se utilizan principalmente como herramientas de apoyo, por ejemplo para desarrollar bocetos, referencias o acelerar procesos de producción.
Es probable que la IA genere una etapa inicial de gran entusiasmo, pero con el tiempo su uso se estabilizará. Lo que seguirá teniendo valor será la creación artística auténtica y original.
De hecho, en un mundo cada vez más digitalizado, la interpretación humana —músicos tocando instrumentos reales en estudio— empieza a adquirir un valor cultural incluso mayor.
¿Qué impacto cree que puede tener un programa como Proyecta Cultura RM en el fortalecimiento del ecosistema musical de la Región Metropolitana?
R: Programas como este son muy importantes porque permiten algo fundamental: transferir experiencia real desde la industria hacia los artistas.
Muchas iniciativas formativas se concentran en explicar técnicas, pero aquí la idea es compartir aprendizajes concretos surgidos del trabajo cotidiano en proyectos musicales.
Escuchar cómo se desarrollaron ciertos procesos, qué funcionó y qué no, es un conocimiento muy valioso para quienes están intentando construir sus propias carreras.
¿Qué mensaje le daría a los músicos y artistas que están comenzando y que buscan profesionalizar su carrera en un entorno cada vez más digital?
R: El primer consejo es buscar la propia identidad artística.
Hoy es común ver artistas que intentan replicar tendencias o imitar modelos de éxito, pero el entorno digital actual favorece cada vez más las propuestas originales.
También es importante entender que las carreras musicales no se construyen de manera inmediata. Aunque las redes sociales generen una sensación de rapidez, la mayoría de los artistas exitosos lleva muchos años desarrollando su trabajo antes de alcanzar visibilidad.
En el caso de muchos artistas urbanos latinoamericanos, por ejemplo, vemos trayectorias que comenzaron a los 11 o 12 años y que tardaron casi una década en consolidarse.
La combinación clave sigue siendo la misma: originalidad, respeto por el arte y perseverancia.







